26 MANERAS DE CAGARLA …

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En esta oportunidad desearía no hablar de los honorables hermanos Nule y todos sus secuaces, quienes por demás me parecen unos estrategas que asumieron un riesgo y por esas cosas nefastas de la vida fallaron; pienso en este momento en la Calle 26 ruta oficial durante casi la mitad de la vida, sabe ella cuantas veces tome sus carriles (de carro y bicicleta) para atravesar la ciudad y llegar a mi destino, o cuantas otras la recorrí con invitados celebres que merecían conocerla y ver una de nuestras “autopistas”.

Cuanto escuché por primera vez la posibilidad de una adecuación para el Transmilenio tuve miedo, hoy entiendo porque, aunque en el fondo pensaba que era una buena idea integrar un “sistema de transporte masivo” a una “autopista” esto finalmente apoyaría la teoría de que estamos en “proceso de desarrollo”; plantear otra alternativa para los famosos túneles construidos bajo la alcaldía de Fernando Mazuera en 1958 (que fueron en su momento la conexión entre “El Dorado” y el centro de la ciudad) y hacer una glorieta gigante que conectara la 30 con la 26 me parecía una idea brillantísima –con un poco de lastima por Colsubsidio de la 26 y los del INPEC-; el tema de la ciclo ruta era inquietante pero no creía que pudieran ser tan trogloditas como para dañarla sin proponer una vía o solución alterna (ERROR!!!), y, conectar el sistema de transporte con nuestro aeropuerto “internacional” “El Dorado” ya superaba los índices de infraestructura siquiera pensados en Bogotá así que como muchos bogotanos me eche la bendición y bueno inició la obra en el 2009 bajo la alcaldía de Samuel Moreno.

El caos reinó y reina todavía en esta parte de la ciudad, la “autopista” de la que antes me vanagloriaba es un circuito de retazos con obras inconclusas que saltan a la vista y con “obreros” que les pagan por leer el periódico MIO y quitar y poner carpas para proveerse albergues para la lluvia o ahora para el sol.  Carriles sin señalizar, vagones de Transmilenio abandonados sobre la mitad de la “autopista” que están generando un ecosistema muy interesante, conos naranjas que parecen los adornos de navidad permanentes de la vía, una ciclo ruta suicida que obliga al ciclista a andar o por la vía con los demás carros o por tramos desolados y llenos de escombros y poco luminosos donde seguramente encontrará amigos que querrán que les preste la bici para dar una vueltita.

Dejo de interesarme hace mucho tiempo la manera en la que realmente se presento el “carrusel de la contratación” en Bogotá y en el país, finalmente se robaron la plata y pasará lo esperado: unos cuantos pillos en la cárcel por unos años y con una fortuna esperándolos afuera que no es posible expropiar porque nuestras leyes no tienen tantos dientes, otros con procesos disciplinarios que harán que no puedan aspirar por un tiempo a cargos públicos y unos pocos realmente arrepentidos pero que no tienen un peso para devolver porque ya tienen casa en Anolaima –claro, para pasar la pena-.

Lo que me interesa ahora es la “autopista Calle 26” lo que pase con ella y con la movilidad de mi ciudad, con el presupuesto para terminar (si! para terminar porque aun no está terminada!) esta obra.  Que si el dinero lo robaron o se desapareció o se monto en un carrusel y se fue no me importa.  Se suponía que era un “Megaproyecto” que debió ser ejecutado y deberá ser entregado a la altura de este tipo de proyectos, no cortando una cinta roja sobre la marcha a un día de entregar mandato por “cumplir con un objetivo” y escondiendo los conos y los escombros para la foto.

Me genera risa nerviosa pensar que el interventor del proyecto acepto la obra para dar el visto bueno a la inauguración y que la Alcaldía recibió a satisfacción el proyecto, me inquieta pensar que vendrá ahora miles y miles de “licitacioncitas” y contrataciones directas para manejar como “reparaciones” o “mejoras” aquello que realmente es una obra incompleta.  A mi esta señora Clara Lopez me parecía hasta seria y todo, merecía mi respeto y llegue a pensar que si algún día se lanzaba como candidata a la Alcaldía de Bogotá tendría mi voto, una dama, pero ¿aceptar la obra en esas condiciones? no como así señora pero a usted en su “lógica” y “sana crítica” le parece que esto es una obra terminada, que si cumple o no con el contrato, carajo!, mírela, mírela bien pero bien bien bien!

Como bogotana exijo que no se tenga por terminada la obra de la “Calle 26” que a mi modo de ver aun esta a medias, exijo que se muestre un informe claro y real de su estado y que se terminé como debe ser, a la altura de autopista que se planteó, que si lo pagan los Nule, los Moreno, Pedro Gomez o el que quieran, no me importa pero exijo que se termine y que no la sigan… cagando mas!

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