Bruselas, Bruselas, Bruselas…

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Podría decir que Bruselas fue el epicentro de mi viaje, pase por esta ciudad tantas veces para ir de un lado a otro que al final fue mi punto base… A ver me explico: cuando llegue a Europa mi primer destino a visitar era Amsterdam pero el itinerario de avión tenia una escalota en Paris y luego vía Amsterdam, en ese momento sobrevole Bruselas. Luego de regreso a París (donde dejé mi corazón) cuando tomé un bus de 10 horas atravese Bruselas de nuevo y finalmente mi curso, el objetivo de mi viaje, fue en Bruselas.

Puedo decir que fue alli donde tuve la experiencia de “vivir Europa”, a ver me explico: tuve que ir a comprar provisiones para mis desayunos y cenas –entre ellas vinos y cervezas de todo tipo y sabor-; viví en un apartamento Belga equipado y que funcionaba al mejor estilo europeo (aquí entre nos les cuento que nunca supe como funcionaba la lavadora de platos) y finalmente mi horario se ajustó al horario de trabajo, fue así como entre en la “dinámica de la ciudad” y entendí que bajo esa perspectiva uno no es que turistee o conozca mucho.   Claramente fui a los lugares que evidencian que estuviste en Bruselas: El muñequito que hace pipí, el Atomium (algo impresionante), la ciudad antigua –donde comi unas muy buenas ostras- y la Sede la Comisión de la Unión Europea.

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Las jornadas de estudio fueron muy intensas y enriquecedoras, eramos un equipo pequeño pero de gente muy pila de la cual pude aprender mucho y tener muchas ideas de negocio que, con seguridad, verán sus frutos proximamente. Me quedé muy tranquila de ver el buen nivel en materia de tributación internacional que tiene mi cerebro y me sentí comoda con todo lo visto durante esa semana académica porque nada sonaba mandarín avanzado así que me sentía como pez en el agua y eso me lleva muy motivada de vuelta al trabajo.

En Bruselas, creo que por la crisis que viven muchos paises de Europa en este momento, se vé mucha gente pobre en las calles, familias, niños y madres pidiendo dinero y/o alimento lo cual me impactó muchisimo; no se si por que iba en un grupo de latinos siempre pero el trató no fue el mejor, nunca me ofendieron o trataron mal pero en general en la ciudad las opciones de tener ayuda de alguien eran bien reducidas.

De alli me llevo la experiencia de vivir al mejor estilo europeo pero sobre todo la infinita fortuna de saber que la vida que tengo no tiene nada que envidiar al “estilo europeo” –claro podría verse mas enchulada con la variedad de quesitos, vinitos y cervecitas, pero que le vamos a hacer-.

Fue muy simbolica mi estancia en Bruselas porque justo en esos días fue el cumpleaños número 2 de mi Paz y aunque tuve mucho movimiento emocional traté de mantenerme tranquila y de entender y agradecer lo que significaba estar separadas en el cierre del ciclo del “puerperio”; ella siempre estuvo muy tranquila y intenté vibrar a la misma frecuencia lo que le dío paz a mi alma.

Si va a Bruselas debe si o si comer ostras, tomar todo tipo de cervezas sin preocuparse por el grado de alcohol que tienen (porque le digo que la que menos tiene son 8 Grados) y tomar el tranvía de la ciudad que le mostrará paisajes divinos.

 

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